Squirting: qué es — revisión científica de la fisiología de la eyaculación femenina

Anatomía del placer

Squirting: qué es — revisión científica de la fisiología de la eyaculación femenina

Qué sabe la ciencia sobre el squirting: desde los estudios de Beverly Whipple en 1981 hasta el trabajo de Salama de 2014 — composición del líquido, papel de las glándulas de Skene y por qué no le ocurre a todas.

11 min de lectura

La palabra "squirting" salta del porno a TikTok, de los chats femeninos a las consultas de sexólogos. Unos lo consideran la cumbre de la experiencia orgásmica, otros —un truco escenificado o una simple incontinencia. La ciencia lleva más de cuarenta años debatiendo sobre este tema, y esta discusión resulta más apasionante que cualquier mito: toca la anatomía que durante mucho tiempo no fue reconocida, un fluido cuya composición aún se está precisando, y el placer femenino que durante siglos fue descrito por hombres.

Vamos a analizarlo con calma y con fuentes en mano: qué es el squirting, de dónde procede el líquido, qué se sabe de él a partir de estudios de laboratorio y por qué a unas les ocurre y a otras no.

Squirting: qué es, breve y al grano

El squirting (del inglés to squirt — "salpicar") es la expulsión de líquido a través de la uretra durante la excitación sexual o el orgasmo. En la literatura científica el fenómeno se denomina más a menudo eyaculación femenina (female ejaculation), aunque los investigadores actuales distinguen dos fenómenos diferentes:

  • La eyaculación femenina propiamente dicha — una pequeña cantidad (unos pocos mililitros) de líquido blanco lechoso, de composición similar al líquido prostático masculino.
  • El squirting — una expulsión abundante de líquido transparente, cuya mayor parte tiene origen vesical (urinario).

Esta distinción no es coloquial, sino de laboratorio: se apoya en mediciones directas de la composición del líquido expulsado y en la monitorización ecográfica de la vejiga durante la estimulación sexual[2][3].

Un poco de historia: de Skene a Whipple

La primera descripción anatómica de las estructuras que hoy se asocian con la eyaculación femenina la realizó el ginecólogo escocés Alexander Skene en 1880. Describió las glándulas parauretrales —pequeños conductos a ambos lados del meato uretral—, posteriormente bautizadas con su nombre: glándulas de Skene (Skene's glands)[5].

Durante mucho tiempo apenas se hablaba de ellas. El punto de inflexión llegó en 1981, cuando un grupo de investigadores encabezado por la enfermera y científica Beverly Whipple publicó un caso clínico titulado "Female Ejaculation: A Case Study". El trabajo describía a una mujer que, ante determinada estimulación, expulsaba líquido —y las autoras demostraron que no era orina, sino una respuesta fisiológica distinta de la incontinencia[1].

Fue precisamente Whipple —profesora emérita de la Universidad Rutgers y coautora del bestseller "The G Spot and Other Recent Discoveries About Human Sexuality"— quien introdujo el tema en el debate académico. También popularizó el concepto del punto G y vinculó su estimulación con el fenómeno de la eyaculación[4].

Desde entonces el campo ha avanzado en oleadas: al entusiasmo inicial de los años 80 le siguió el escepticismo de los 90, y en los 2000 aparecieron nuevas herramientas —ecografía, análisis bioquímico, resonancia magnética— que permitieron responder a la pregunta clave: qué se expulsa exactamente y de dónde procede.

De dónde procede el líquido: anatomía sin mitos

El modelo actual es el siguiente.

Las glándulas de Skene — la "próstata femenina"

Las glándulas de Skene se sitúan alrededor de la parte distal de la uretra y, por su origen embrionario, están emparentadas con la próstata masculina. Efectivamente secretan una pequeña cantidad de líquido rico en antígeno prostático específico (PSA) y fructosa —sustancias que en el organismo masculino forman parte del semen[3][5].

Es precisamente este líquido el que constituye la "auténtica" eyaculación femenina: algo denso, blanquecino, con un volumen que va desde unas gotas hasta un par de mililitros.

La vejiga y el squirt

Con el squirting abundante y "en chorro" la cosa es más compleja. El estudio clave se publicó en Journal of Sexual Medicine en 2014 por el equipo del urólogo francés Samuel Salama. El diseño fue estricto: las participantes vaciaban la vejiga, se les hacía una ecografía (vejiga vacía), se las estimulaba hasta el squirt y después se les repetía la ecografía.

Resultado: justo antes del squirt la vejiga se llenaba rápidamente y, tras la expulsión, se vaciaba. El análisis químico del líquido expulsado reveló marcadores de orina (urea, creatinina, ácido úrico); a la vez, en algunas mujeres también se detectó PSA —es decir, la secreción de las glándulas de Skene se mezclaba con el líquido procedente de la vejiga[2].

Dicho de forma más sencilla: el squirt es un híbrido. El grueso del volumen procede de la vejiga, pero no es "simplemente orina": el líquido suele ser más claro, menos concentrado y contiene componentes que no están presentes en la orina habitual.

Lo que dice la revisión sistemática

Una revisión de 2020 citada por Medical News Today concluye que los datos acumulados son suficientes para reconocer la existencia de la eyaculación femenina como un fenómeno fisiológico real, aunque continúa el debate sobre los mecanismos exactos y su función reproductiva[3]. Parte de los investigadores plantea que el PSA y la fructosa podrían desempeñar un papel en la fertilidad, pero por ahora no hay pruebas concluyentes[3].

¿Le ocurre a todas?

No. Según los datos que cita IFLScience remitiéndose a trabajos de revisión, la capacidad de tener squirting se observa en aproximadamente entre el 10 y el 54% de las mujeres; el rango es enorme porque las metodologías y las definiciones de los estudios varían[2].

Qué significa esto en la práctica:

  • La ausencia de squirt no indica nada —ni sobre la calidad del orgasmo, ni sobre la "corrección" del cuerpo.
  • Su presencia tampoco es un marcador de un orgasmo "más intenso": en algunas mujeres la expulsión de líquido ocurre sin orgasmo, y en otras solo con él.
  • La anatomía individual de las glándulas de Skene varía mucho: en algunas están notablemente desarrolladas, en otras casi ausentes.

Squirt y orgasmo: no son lo mismo

Una de las confusiones más frecuentes: se suele identificar el squirting con el orgasmo. Sin embargo, son dos procesos diferentes que pueden coincidir o no.

El orgasmo es un patrón neuromuscular con contracciones rítmicas del suelo pélvico y un cambio característico en el sistema nervioso autónomo. El squirt es una expulsión mecánica de líquido a través de la uretra, asociada a la relajación del esfínter y al llenado de la vejiga en un contexto de estimulación intensa (con mayor frecuencia, de la pared anterior de la vagina, esa zona sobre el hueso púbico que la literatura popular llama punto G)[4][5].

Por qué importa (y por qué no hay que avergonzarse)

Durante años, las mujeres que experimentaban squirt se enfrentaban a dos reacciones opuestas:

  1. "Te has meado" — vergüenza, intento de "contenerse", rechazo de la estimulación que provoca la expulsión.
  2. "El squirt de verdad tiene que ser como en el porno" — presión, intentos de "sacar" el líquido a toda costa, decepción.

Ambas reacciones ignoran la fisiología. El trabajo de Whipple y sus colegas en 1981 fue precisamente una respuesta a la primera: demostraron que el líquido se diferencia de la orina y que esta reacción es una parte normal de la respuesta sexual en algunas mujeres[1]. Y el estudio de Salama de 2014 desactiva la segunda queja: aunque el líquido contenga un componente urinario, esto no es un "fallo del organismo", sino justamente el modo en que funciona este mecanismo fisiológico concreto[2].

¿Se puede "aprender"?

No hay una respuesta unívoca. La capacidad de tener squirt viene determinada en parte por la anatomía y, probablemente, por el hábito de relajar los músculos del suelo pélvico y el esfínter uretral en el momento pico de excitación. A algunas les ocurre de forma espontánea, a otras después de una práctica prolongada, y a otras nunca.

Qué puedes hacer si el tema te interesa:

  • Quitar la presión por el resultado. El objetivo es explorar las sensaciones, no expulsar líquido a cierta distancia.
  • Trabajar los músculos del suelo pélvico. Saber relajarlos y contraerlos de forma consciente es la base de muchos aspectos de la salud sexual, no solo del squirt.
  • Conocer la propia anatomía. La estimulación de la pared anterior de la vagina (zona G) combinada con la clitoriana es la que aparece con mayor frecuencia en los estudios sobre eyaculación[5].
  • Acordar previamente con la pareja —el uso de una toalla, que lo que ocurra es normal y que "salió/no salió" no es una evaluación.

Si te interesa un enfoque sistemático con técnicas y ejercicios paso a paso, tenemos un curso práctico dedicado — «Técnica del squirt». No promete "squirt al primer intento" (nadie honesto lo promete), pero ayuda a entender el cuerpo, la respiración y la estimulación.

Qué es importante recordar

  • El squirting existe — lo confirman tanto el estudio histórico de Whipple y colegas (1981)[1] como la revisión contemporánea de 2020[3].
  • El líquido no es homogéneo: el pequeño "eyaculado auténtico" de las glándulas de Skene contiene PSA y fructosa, mientras que el squirt abundante tiene en su mayor parte origen vesical, tal y como demostró el estudio de Salama en 2014[2][3].
  • No es orina en el sentido cotidiano ni "incontinencia": el líquido se expulsa en el contexto de la respuesta sexual y se diferencia bioquímicamente de la orina habitual.
  • La capacidad de tener squirt es una característica individual, no un indicador de "nivel" sexual[2].
  • La vergüenza y la presión por el resultado son los principales enemigos en este tema. Todo lo demás es cuestión de anatomía, práctica y confianza.

En los últimos cuarenta años la ciencia ha recorrido el camino que va de "esto no existe" a "esto existe, aquí está el mecanismo, los detalles se están precisando". Es uno de esos casos raros y afortunados en los que la corporalidad femenina deja de ser un misterio folclórico para convertirse en objeto de una conversación normal —con ecografías, PSA y respeto por el hecho de que cada cuerpo tiene sus propios guiones del placer.

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¿El squirt es orina o no?

Sí y no. El estudio de Salama y colegas de 2014, publicado en Journal of Sexual Medicine, demostró que el grueso del líquido en un squirt abundante procede de la vejiga, pero en algunas mujeres se le mezcla la secreción de las glándulas de Skene, que contiene PSA. Es decir, no se trata de "simple orina" en el sentido cotidiano, sino de un líquido específico que se expulsa en el contexto de la respuesta sexual.

¿Todas las mujeres pueden tener squirt?

No. Según diversas estimaciones que recoge el periodismo científico citando trabajos de revisión, la capacidad de squirting se observa aproximadamente en el 10-54% de las mujeres. El rango es amplio debido a las distintas metodologías, pero algo es claro: la ausencia de squirt es una variante de la normalidad y no tiene ninguna relación con la "calidad" del orgasmo.

¿Qué son las glándulas de Skene?

Son las glándulas parauretrales, descritas por el ginecólogo escocés Alexander Skene en 1880. Se sitúan alrededor de la parte distal de la uretra y, por su origen embrionario, están emparentadas con la próstata masculina. Son ellas las que secretan una pequeña cantidad de líquido con PSA y fructosa —lo que en sentido estricto se denomina eyaculación femenina.

¿Squirt y orgasmo son lo mismo?

No. El orgasmo es un proceso neuromuscular con contracciones rítmicas del suelo pélvico, mientras que el squirt es una expulsión mecánica de líquido a través de la uretra. Pueden coincidir, pero en algunas mujeres el squirt ocurre sin orgasmo y en otras solo junto con él.

¿Se puede aprender a squirtear?

La ciencia no da una respuesta unívoca: la capacidad depende en parte de la anatomía de las glándulas de Skene y de la habilidad de relajar los músculos del suelo pélvico. A algunas les ayuda la práctica, el trabajo corporal y la estimulación de la pared anterior de la vagina combinada con la clitoriana. Lo esencial es quitar la presión del resultado: el objetivo no es un "chorro", sino entender las propias sensaciones.

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  1. “Female Ejaculation: A Case Study” (1981), by Frank Addiego, Edwin G. Belzer Jr., Jill Comolli, William Moger, John D. Perry, and Beverly Whipple | Embryo Project Encyclopedia — Embryo Project Encyclopedia, Arizona State University
  2. Female Squirting Is Mainly Made Up Of Urine, Study Shows | IFLScience — IFLScience
  3. Female ejaculation: What is it, is it real, and are there any benefits — Medical News Today
  4. Beverly Whipple - Wikipedia — Wikipedia
  5. Female ejaculation - Wikipedia — Wikipedia
Etiquetas#squirting#eyaculación femenina#sexología#fisiología#punto G#salud femenina
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