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Cómo experimentar el squirting: fisiología, estudios y técnica sin mitos
Analizamos qué es la eyaculación femenina desde el punto de vista de la ciencia, cómo funcionan las glándulas de Skene y la zona G, y qué técnicas ayudan al cuerpo a relajarse y soltarse.
El squirting es uno de los temas más comentados y, al mismo tiempo, más mitificados de la sexualidad femenina. Hay quien lo considera la «cima» del orgasmo, quien lo ve como un truco montado del porno y quien lleva años avergonzándose de su propio cuerpo porque «sale algo por ahí». Vamos a poner orden: qué dice la ciencia, en qué se diferencia el squirting de la eyaculación femenina y qué técnicas ayudan de verdad a experimentarlo.
Qué es el squirting desde el punto de vista de la fisiología
En sexología se suelen distinguir dos fenómenos distintos, que en el lenguaje cotidiano a menudo se llaman con una sola palabra: «squirting»:
- Eyaculación femenina — la liberación de una pequeña cantidad de líquido blanquecino y algo espeso, de composición parecida a la prostática masculina. Lo producen las glándulas de Skene (glándulas parauretrales), también llamadas «próstata femenina».[5]
- Squirting — la expulsión de un volumen notablemente mayor de líquido transparente por la uretra. Según revisiones modernas, ese líquido procede principalmente de la vejiga, pero químicamente se diferencia de la orina habitual y a menudo contiene una mezcla de secreción de las glándulas de Skene.[3][5]
WebMD distingue además un tercer estado: incontinencia coital, cuando durante el sexo se libera involuntariamente orina. No es lo mismo que el squirting y es bastante menos frecuente.[4]
Según distintas estimaciones, la experiencia de squirting o eyaculación a lo largo de la vida la describen entre el 10 y el 54% de las personas con vagina: la horquilla es enorme porque las metodologías de encuesta y las definiciones de los investigadores varían.[4]
Las glándulas de Skene y la «próstata femenina»
Las glándulas de Skene están situadas alrededor de la uretra, cerca de la pared anterior de la vagina, precisamente la zona que se suele llamar punto G. Cuando la pared anterior de la vagina se hincha y se estimula, las glándulas se llenan y pueden liberar líquido a través de diminutos conductos cerca de la abertura uretral.[2][5]
Por eso el squirting casi siempre está relacionado con la estimulación de la zona G, y no con el clítoris externo: anatómicamente son estructuras vecinas, pero distintas.
Quién fue Beverly Whipple y por qué importa su nombre
La conversación moderna sobre la eyaculación femenina comenzó en gran medida con los trabajos de la sexóloga y enfermera estadounidense Beverly Whipple, profesora emérita de la Universidad de Rutgers.[1] En 1981, junto con John Perry, publicó el ya clásico Female Ejaculation: A Case Study, y en 1982 apareció su libro The G Spot and Other Discoveries About Human Sexuality.[1]
Fue Whipple y Perry quienes propusieron llamar punto G a la zona sensible de la pared anterior de la vagina, en honor al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, que la había descrito ya en los años 50.[7]
En una revisión posterior en Current Sexual Health Reports, Whipple resumió décadas de investigación y subrayó la idea principal: la tarea de la ciencia no es demostrar o refutar la existencia de «puntos mágicos», sino validar la experiencia sexual de las mujeres, que durante mucho tiempo se consideró una invención o una patología.[6]
«El objetivo es confirmar la diversidad de las experiencias sexuales femeninas, no encajarlas en un único esquema universal», esa es la esencia de la postura de Whipple en su revisión.[6]
Conviene tener esto presente: si nunca has tenido squirting, no pasa nada. Si lo tienes, tampoco pasa nada. Es una variante de la norma, no una obligación.
¿Es orina o no? Qué dicen los estudios
Uno de los miedos más comunes: «¿Y si es solo orina y me hago pis delante de mi pareja?». Vamos a verlo con honestidad.
- El líquido del squirting sí procede en gran parte de la vejiga: lo confirman estudios de ecografía, en los que se ve cómo la vejiga se llena durante la excitación y se vacía en el momento del squirting.[3][5]
- Sin embargo, su composición química difiere de la orina normal: tiene menor concentración de urea y creatinina, y a menudo contiene PSA (antígeno prostático específico), el mismo marcador que producen las glándulas de Skene.[5]
- Healthline y Medical News Today coinciden en que el squirting es un líquido mixto: parte procede de la vejiga y parte de las glándulas parauretrales.[2][3]
Conclusión práctica: no hay nada que temer. Es un proceso fisiológico natural, no un «charco vergonzoso». Por si acaso, puedes poner una toalla y concentrarte tranquilamente en el placer.
Por qué no le sale a todo el mundo — y eso es normal
El squirting no es un indicador de la «calidad» del orgasmo ni un marcador de madurez sexual. La capacidad de experimentarlo depende de:
- La anatomía de las glándulas de Skene. Su tamaño y actividad son individuales, y en algunas personas están fisiológicamente menos desarrolladas.[5]
- El tono de los músculos del suelo pélvico. Una contracción demasiado fuerte bloquea la expulsión del líquido; una demasiado débil reduce la sensibilidad.[2]
- Los bloqueos psicológicos. El miedo a «hacerse pis», la vergüenza y el control son los principales frenos.[2][3]
- La calidad de la estimulación. La zona G necesita tiempo para llenarse de sangre y volverse sensible; normalmente eso ocurre ya en un contexto de excitación general.[3]
Si quieres profundizar en el tema de forma sistemática, en Mysteries Love hay un curso «Profesor de squirting», donde la fisiología se explica en detalle, y otro más práctico, «Técnicas de squirting», con ejercicios paso a paso.
Cómo experimentar el squirting: técnica paso a paso
Conviene decirlo desde el principio: el squirting no se puede «exprimir» por pura fuerza de voluntad. Cuanto más te esfuerzas, más probable es que te tenses. Por eso el enfoque no es «conseguir un resultado», sino crear las condiciones para que el cuerpo pueda soltarse.
Paso 1. Preparar el cuerpo y el espacio
- Ve al baño antes: así se reduce el bloqueo mental de «¿y si es orina?».[2]
- Coloca una toalla o una sábana impermeable. Saber que «todo está bajo control» relaja.
- Asegúrate de que tienes calor, seguridad y que nadie va a interrumpirte. El squirting tiene que ver con una confianza profunda en el cuerpo.
Paso 2. Preludio largo y excitación general
Medical News Today subraya que la zona G solo se vuelve sensible en un contexto de excitación intensa.[3] Sin ella, la estimulación de la pared anterior puede sentirse como presión o ganas de ir al baño, pero no como placer.
Por eso, empieza con lo que normalmente te excita: besos, caricias en el pecho, estimulación del clítoris. No tengas prisa: 15–20 minutos de «calentamiento» es normal, no «demasiado».
Paso 3. Estimulación de la zona G
Cuando la excitación es alta:
- Introduce uno o dos dedos (tuyos o de tu pareja) en la vagina, con la palma hacia arriba.
- Dobla los dedos en forma de gancho hacia el hueso púbico: a unos 3–5 cm de la entrada notarás una zona con una textura más marcada, como «acanalada». Esa es la proyección de la zona G y de las glándulas de Skene.[2][3]
- Los movimientos no son de «ida y vuelta», sino de «ven aquí»: presión rítmica y caricias con las yemas de los dedos. Healthline recomienda precisamente ese gesto de invitación con los dedos.[2]
- Al mismo tiempo, puedes estimular el clítoris con la mano, la lengua de tu pareja o un vibrador. La doble estimulación aumenta las posibilidades.[3]
Paso 4. Reconocer la sensación «esa»
En algún momento aparecerá una sensación muy parecida a las ganas de orinar. Ese es el punto clave en el que la mayoría de las personas se tensa y se detiene.[2][3]
En realidad, es una señal de que las glándulas de Skene y/o la vejiga se han llenado y la uretra está lista para expulsar el líquido. La tarea es no contraerse, sino al contrario, empujar suavemente hacia fuera, como si exhalaras a través de la pelvis. No lo confundas: no es hacer fuerza, sino soltar.
Paso 5. Soltar el control
- Respira hondo y hacia el abdomen, no contengas la respiración.
- Emite sonidos: la voz relaja la pelvis.
- No persigas el resultado: si esta vez no hay squirting, aun así tendrás una experiencia intensa.
Si practicas sexo en pareja y a tu pareja le importa aprender a llevarte al squirting con cuidado y sin presión, mira el curso «Ella termina primero»: allí se explica mucho sobre cómo construir el orgasmo femenino paso a paso.
Juguetes y posturas que ayudan
- Estimuladores curvos del punto G (de vidrio, metal o silicona con una curva pronunciada) ejercen más presión que los dedos y no se cansan.[2]
- Postura boca arriba con la pelvis elevada — coloca una almohada bajo el sacro. Un ángulo cómodo para estimular la pared anterior.
- Postura de vaquera con inclinación hacia atrás — el pene o el dildo de la pareja presionan de forma natural la zona G.
- Doggy style con arqueo lumbar — similar, pero con control de la profundidad por parte de la persona receptora.
Qué NO debes hacer
- No intentes «exprimir» el squirting con fuerza bruta y fricciones rápidas: es traumático para la uretra.
- No te compares con el porno: lo que ves en pantalla suele ser una puesta en escena, montaje o incontinencia coital.[4]
- No conviertas el squirting en el «objetivo» de la cita. Transformarlo en un KPI mata la excitación más rápido que nada.
- No ignores el dolor ni el escozor. Si la estimulación de la zona G te resulta molesta, para, usa lubricante, ve más despacio o acude al médico si los síntomas se repiten.
Si no sale nada
Es normal y no te convierte en «frígida». Posibles razones:
- Excitación insuficiente: vuelve a la fase de preludio.
- Bloqueo psicológico: intenta primero aprender el squirting a solas, sin testigos.
- Tono elevado del suelo pélvico: ayudan las prácticas de relajación consciente, la respiración y el trabajo con un terapeuta corporal.
- Anatomía individual: y eso también está bien. La calidad del sexo no se mide en mililitros.[6]
Beverly Whipple escribió claramente que la tarea de la investigación es validar la diversidad de la experiencia femenina, no crear un nuevo estándar de orgasmo «correcto».[6] Así que trata el squirting como una de las experiencias posibles: interesante, pero no obligatoria.
Resumen breve
- El squirting y la eyaculación femenina son dos fenómenos distintos, aunque relacionados; detrás de ellos están las glándulas de Skene y la vejiga.[2][5]
- El líquido del squirting no es «simplemente orina»: su composición es diferente y a menudo contiene PSA.[5]
- La experiencia de squirting la describen entre el 10 y el 54% de las personas con vagina; la horquilla depende de la metodología.[4]
- La clave de la técnica es una excitación prolongada, la estimulación de la zona G con forma de gancho, el trabajo paralelo con el clítoris y la capacidad de soltar el control en el momento en que aparecen ganas de ir al baño.[2][3]
- El squirting es una variante de la norma, no una obligación. El principal criterio de un buen sexo es tu placer, no el tamaño de la mancha húmeda en la sábana.
Preguntas frecuentes
¿El squirting es orina o no?
Es un líquido mixto. Gran parte procede realmente de la vejiga, pero químicamente se diferencia de la orina normal: contiene menos urea y creatinina y a menudo incluye PSA, un marcador producido por las glándulas parauretrales de Skene. Por eso llamar al squirting «simplemente orina» no es correcto.
¿Todas las mujeres pueden experimentar squirting?
No, y eso es normal. Según distintos estudios, la experiencia de squirting o eyaculación femenina a lo largo de la vida la describen aproximadamente entre el 10 y el 54% de las personas con vagina. La capacidad depende de la anatomía individual de las glándulas de Skene, del tono del suelo pélvico y de la soltura psicológica. La ausencia de squirting no hace que el orgasmo sea «peor».
¿Dónde está la zona G y cómo encontrarla?
La zona G es un área de la pared anterior de la vagina, a unos 3–5 cm de la entrada, en la proyección de las glándulas de Skene y la uretra. Para localizarla, introduce uno o dos dedos con la palma hacia arriba y dóblalos en forma de «gancho» hacia el hueso púbico. En un contexto de fuerte excitación, allí se percibe una textura más marcada, como acanalada.
¿Por qué durante la estimulación de la zona G dan ganas de ir al baño?
Es una señal clave y completamente normal. Significa que la vejiga y las glándulas de Skene se han llenado y que la uretra está lista para expulsar el líquido. La mayoría de las personas se tensa en ese momento por miedo a «hacerse pis» y bloquea el squirting. Si antes vas al baño y colocas una toalla, resulta psicológicamente más fácil soltar el control.
¿Se puede aprender a hacer squirting con pareja o es mejor primero sola?
A menudo es más fácil aprenderlo a solas: no hay miedo al juicio y puedes experimentar con el ritmo y la presión. Cuando el cuerpo «memoriza» esa experiencia, es más fácil reproducirla en pareja. Si quieres un enfoque sistemático, puedes hacer un curso especializado, por ejemplo «Técnicas de squirting» o el más profundo «Profesor de squirting» en Mysteries Love.
Fuentes
- Beverly Whipple - Wikipedia — Wikipedia
- What to Know About Squirting Orgasm — Healthline
- Squirting: Definition, how it feels, and tips — Medical News Today
- What Is Squirting? — WebMD
- Female ejaculation - Wikipedia — Wikipedia
- Female Ejaculation, G Spot, A Spot, and Should We Be Looking for Spots? | Current Sexual Health Reports | Springer Nature Link — Current Sexual Health Reports (Springer)
- Beverly Whipple and the ‘Invention’ of the G Spot | History Hit — History Hit